Beatos de Liébana

Facsímiles Editorial Siloe - Marca separador libro
Facsímiles Editorial Siloe - Marca separador libro

Los facsímiles de los Beatos son reproducciones exactas de los manuscritos medievales mozárabes conocidos como Beatos, que contienen ilustraciones de los Evangelios y del Apocalipsis. Estos manuscritos fueron escritos en España durante los siglos IX y X y fueron una importante manifestación del arte y la cultura hispano-visigótica. Los facsímiles son una forma de preservar estas obras de arte únicas, ya que los originales son muy frágiles y se conservan en bibliotecas y museos de todo el mundo. Estos facsímiles son realizados con técnicas de impresión avanzadas y cuidadosamente encuadernados para reflejar la belleza y la autenticidad de los originales. La adquisición de un facsímil del Beato es una inversión que puede valorarse con el tiempo, porque su belleza y rareza lo convierten en una pieza de coleccionista.

Estos Beatos de Liébana, o simplemente Beatos, ocupan un lugar esencial en la iluminación de libros de la Edad Media española y europea. En su mayoría son manuscritos ricamente ilustrados con comentarios al Apocalipsis de San Juan realizados en el siglo VIII. Su impacto y difusión hicieron de estas obras unos libros básicos de la espiritualidad de los siglos X y XI, si bien las copias proliferarían a lo largo de más de 500 años.

Desde la óptica del siglo XXI, el texto de aquellos comentarios es un mero pretexto –y nunca mejor dicho– para unas imágenes portentosas que han quedado como uno de los capítulos más brillantes de la historia del arte universal. De colores muy vivos, a veces hasta violentos, y que a pesar de la época casi podríamos calificar de fauvistas, son una de las mejores expresiones de la experiencia desgarradora del alma hispana en su larga lucha contra el islam.

En los años 70 del siglo XX, el gran José Camón Aznar comentando las miniaturas de uno de los ejemplares de estos beatos decía: antes de comenzar, tengo que manifestar mi emoción al enfrentarme al libro más misterioso y terrible de cuantos se han escrito. Un poco después declaraba que desde esa época tan expresiva y grandiosa del arte de los beatos habría que saltar hasta Goya, y luego de Goya a Picasso, para volver a encontrar otro momento de tanta fuerza expresiva, de tanta originalidad y tan sublime como el que estos códices representaron. De aquellos siglos medievales, hoy solo se conservan 22 iluminados completos, o casi completos, una pequeña serie de fragmentos y un número muy reducido de ejemplares sin iluminar.

Monje Beato de Liébana

El monje de Liébana fue un importante teólogo, escritor y estudioso de la Iglesia católica en la España del siglo VIII. Nacido en Liébana, un valle situado en la Cordillera Cantábrica, Beato se inició muy joven en los estudios religiosos y se convirtió en uno de los líderes del monasterio de Santo Toribio de Liébana. Sus obras más conocidas son los conocidos como los Beatos de Liébana, unos manuscritos del año 776 que contienen ilustraciones y comentarios sobre el Apocalipsis de San Juan. Estos, junto con otros trabajos, sentaron las bases para la interpretación de este libro bíblico en la península ibérica durante la Edad Media. 

Este destacó por ser uno de los principales impulsores del culto al apóstol Santiago en España. Beato de Liébana fue un monje eremita que pasó gran parte de su vida enclaustrado en el monasterio de San Martín de Turieno, donde escribió su famosa obra. Actualmente, el Beato de Liébana es considerado uno de los grandes pensadores y escritores de la España medieval y su figura sigue siendo venerada por muchas personas en todo el país.

El monje lebaniego, que al parecer era consejero en la corte del rey Silo de Asturias, estuvo presente en el año 785 durante la profesión monacal de Adosinda, viuda de Silo. Esta ceremonia tuvo lugar en el convento de San Juan Evangelista en Pravia. Durante el reinado de Mauregato, sucesor de Silo, el Beato de Liébana compuso un himno litúrgico en el que se invocaba a Santiago como el líder de España, iniciando así la creencia de que la evangelización de la Península Ibérica fue obra del Apóstol Santiago.

Beato también se destacó por su defensa del rito hispánico en la Iglesia, enfrentándose a la corriente romana que buscaba imponer sus propias prácticas litúrgicas. 

Fue uno de los principales defensores de la fe católica ante la herejía adoptada por el arzobispo y máximo representante del adopcionismo Elipando de Toledo que negaba la divinidad de Cristo. Beato participó en el Concilio de Frankfurt de 794, donde se discutió esta herejía adopcionista. Luego de una intensa discusión, las tesis del adopcionista arzobispo de Toledo fue rechazada y se declaró la divinidad de Cristo. Además, se sabe también con certeza que, junto con Eterio, obispo de Osma, escribió un tratado contra el adopcionismo (hacia el año 786).

Por un lado el Beato gana la batalla intelectual dentro de la Iglesia sobre el adopcionismo y, por otro lado, escribe el O Dei Verbum donde habla de España, pudiendo ser considerado el primer ideólogo de la reconquista española.

Beato fue un personaje importante en la historia de la Iglesia, pues a través de su trabajo literario, pudo difundir su pensamiento y defender la fe católica de los ataques de nuevas creencias. Su trabajo sigue siendo valorado y estudiado en la actualidad, siendo una evidencia de su legado y compromiso con la defensa de la fe.

Beato de Liébana también se distinguió por su relación con otro importante personaje de la época, el abad de Tours. Su estancia en el monasterio francés le permitió conocer de cerca la obra del famoso Alcuino, así como otras corrientes teológicas que nacían en Europa.  Esta relación también le abrió las puertas a Beato de Liébana para difundir sus propias ideas y teorías, como su defensa de la ortodoxia cristiana y su rechazo a las herejías que surgían en Occidente. De hecho, se cree que fue gracias a su influencia sobre el abad de Tours que se pudo convocar el Concilio de Frankfurt en el año 794, que se dedicó a ratificar la doctrina cristiana y rechazar las ideas heterodoxas.
Además de esto, Beato de Liébana también colaboró en la traducción y difusión de obras de autores clásicos como San Agustín y San Isidoro de Sevilla, lo que contribuyó al enriquecimiento cultural y literario de la época.

El beato de Liébana pasó sus últimos años en el monasterio de Valcavado donde San Beato se dedicó a sus tareas como monje y siguió escribiendo y enseñando a otros monjes y clérigos.

La figura de San Beato de Liébana es muy importante en la historia de Cantabria, y su legado sigue siendo recordado y celebrado en la región. Además, su obra «Comentarios al Apocalipsis de San Juan» es considerada una de las más importantes de la literatura medieval española y europea. 

En reconocimiento a su labor, Beato fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en 1992.

El Códice de Fernando I y Sancha

Este valioso manuscrito fue realizado por el beato de Liébana en el siglo X y contiene comentarios sobre el Apocalipsis y otros textos bíblicos. Durante la Edad Media, el códice fue venerado en el monasterio de San Isidoro de León y luego trasladado al monasterio de Silos. En el siglo XI, el monarca Fernando I de León y su esposa Sancha lo donaron al Monasterio de San Salvador de Tábara, donde permaneció hasta el siglo XVII. En la actualidad, el códice se encuentra en la Biblioteca Nacional de España y es considerado uno de los tesoros más valiosos de la cultura española. Su belleza artística y su contenido espiritual siguen sorprendiendo a los expertos y admiradores de la historia y de la religión. El beato de Fernando I y Sancha ha sobrevivido a incendios, saqueos y guerras, demostrando que su valor trasciende lo material y se mantiene como un legado de sabiduría y fe.

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